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02 septiembre 2010
Por qué no probamos, por una vez, en ponernos de acuerdo Por qué no probamos, por una vez, a realizarle al otro sus sueños
Me enojo y me desenojo, me harto y harto. Y cuanto más me veo enojando y hartando, más me harto. A veces ando con unas ganas tremendas de amanecer y ser mi gata que duerme, caga, corre y vuelve a dormir (le falta coger pero está castrada). Que no anda teniendo problemas con sus parejas, amigos, familias, etc. A lo sumo, se liga un escobazo de una vecina cuando le caga una planta. Pero nada más. Sin embargo...no. Me despierto y soy la misma cornuda que ayer y que anteayer y que traspasadodeayer. Y sigo peleándome con el mundo que no habla, que no contesta y que ni siquiera escucha. Tirame un guiño, Don Barba, le digo a veces. Pero no. Al contrario: me tira una lluvia con un frío que te arruga los huesos. Y bueno. Resulta que la gente anda diciendo por ahí todos los logros que va teniendo en la vida y todo lo bien que está pero en cuanto tiene alguno que le sopla la nuca, se alza contra el mundo como si fuera su culpa. Es así. Estamos hechos de mierda y a la mierda vamos. Y en cuanto ese mismo infeliz está en la lona, te arma un cuento de novela y le prestás un abrazo. Y ni bien salió de su pozo depresivo-egoísta, vuelve al mundo (con un poquito de lo que sos vos, con un poquito de lo que le regalaste) a hacerse el independiente, el que tiene todo resuelto y a nunca mirar para atrás para ver cuán de ese cachito que le diste es tuyo. Y es así. Y cuando el círculo se renueva, volvés a ser el mismo pelotudo que comprende todo, que vuelve a regalar otro abrazo, que alza la voz para despertarlo, que se indigna cuando el mundo lo baja de un gomazo. Pero cuando no comprendés todo (porque es NORMAL, de repente, no comprender todo) y querés hablar porque estás plenamente convencido de esa pelotudez de que “hablando se entiende la gente” todo empeora porque ahí sos sos un invasivo, un exagerado, un molesto, un perseguido, una persona que “necesita ayuda”, que tiene que relajarse, que no se entiende “por qué te ponés así”. Porque cuando algo se te va de las manos, también tenés que ser vos el que cuente hasta diez y volver a empezar. Porque nunca es el otro. Porque siempre sos vos. El mismo pelotudo que abrazó y que ahora te queda el brazo colgando esperando nadie sabe qué. No hagas tragedia, me diría una persona que siempre me dice lo mismo. Prefiero hacer tragedia antes que no hacer nada, prefiero gritar bien claramente ANDÁ A LA CONCHA DE TU MADRE antes que quedarme mirando tele esperando que la vida me traiga algo interesante. Y no hay caso. Por más que me levante a la mañana haciendo fuerza en los ojos inetentando ser mi gata, sigo siendo yo. Tenés razón. Seamos extraños. Que es al fin y al cabo lo que hace todo el mundo. No intentemos llegar a un acuerdo en todo. No es necesario. Es mucho más fácil estar solos y juntarnos de vez en cuando a tomar un café. Es mucho más fácil hablar del tiempo que pensar de qué manera se le jode menos la vida al otro. Pero ojo que después a bancarselá. No vaya a ser cosa que nos necesitemos.
19 noviembre 2009
Lero Lero
El subeybaja me hace doler la cola. Pero no me importa. Desde acá te miro re bien. Y te hago payasadas mientras vos en el arenero comés porquerías. Cuando bajo te tiro arena en la cara para molestarte y cuando subo me río fuerte para que me mires. Pero vos en la tuya. Encontrás un juguetito y te lo ponés en la boca. Se te ve la patita del playmobil, tonto. Tu mamá viene corriendo, te saca el muñequito y te reta. Eso no, es sucio, asqueroso. Lero lero. Eso te pasa por no mirarme. No te importa y seguís haciendo castillitos y pozos con tus palas y rastrillos. Yo sigo subiendo y bajando. Dale. Mirame. No te das cuenta que estoy acá? Dejá de hacer lío y vení a jugar conmigo. Está re bueno éste. Mirá. Cuando bajás podés hacer así con las patas para arriba y te chocás la cola y vas muy fuerte para que el de arriba se choque también y después, cuando te toca a vos subir, el otro te hace saltar y ahí te reís y me río y nos reímos. Es más divertido esto que comer arena. De verdad. Mi mamá le está hablando a tu mamá. Mirá si nos hacemos amigos! Me gusta tu enterito. Y tus zapatillas son muy cancheras. A mi me visten con pollera pero a mi me gustan los pantalones porque además es mas fácil para el subeybaja. El tobogán también está bueno. Y me tiro y estás ahí cerca. Y si me tiro fuerte y me caigo al lado tuyo por ahí me mirás. Pero vos, entretenido con lo tuyo. No mamá, no me quiero ir. Un rato más. Porfa. Si. Y mientras, puede hablar con tu mamá y que se hagan amigas. Y entonces ahí podemos tomar la leche todas las tardes y ver algunos dibus y llenar algunos álbumes y también jugar a las escondidas. Pero despacito porque sino mi mamá me reta. Y también a los autitos porque con mi hermano que es re bueno jugamos un montón a los autitos. A mi las barbys no me gustan porque son todas lindas y tienen muchos vestidos. Si, mejor jugamos a otra cosa. Y ahora elijo yo. Podemos jugar a que vos sos un médico como mi papá y que me curás, querés? Y yo después hago de seño y te enseño a sumar y a restar. Y entonces después hacemos que nos tiramos las tizas pero no me pegues fuerte porque me duele. No. Despacito, te dije. Si. Y ahora canto pri. Canto pri para esconderme y vos contás hasta cincuenta. Sabés contar hasta cincuenta? En el cole mi seño me enseñó. Pero no vale espiar ehh. No, no seas tramposo. Listo. Estoy re bien escondida. Espero. Ya terminaste, salís. Sos muy calladito. No te escucho. Ufa. No vale. Me viste. No, no, no, no. Pido! Pido! Hiciste trampa! Uy…otra vez mi mamá. Un rato más porfi. Porque todavía no me miraste y porque todavía subo, bajo, me tiro, vuelvo, río, grito, hago berrinche y vos como si nada…pero estoy acá! Tengo medias rosas y soy muy buena. Dale, mirame. Me tengo que ir. Voy. Tomá, te regalo esto, es mi autito favorito, cuidalo, no te lo pongas en la boca ni lo pierdas. Si, no me mires así. Sos muy callado vos. Te miré todo el día y vos ni bola. Enseñame a hacer castillitos. Porfa. Me tengo que ir pero ahora que hablamos no me quiero ir pero mi mamá me va a retar. Tengo que ir a tomar la leche. Me parece que se hicieron amigas. Si! Bien! Mirá…vos también te vas. Dale la mano a la nena, dale la mano que vamos a tomar la leche. Bien. Al fin. Vamos a jugar mucho, sabías? Me gusta tu jardinerito, ya te lo dije?
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