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21 septiembre 2012

La Culpa con la musa de por medio



Mi mente me traiciona. Muchos ocasos han pasado desde que dijera a mi musa que no volviera, que su compañía era fútil pasajera de amargos desencuentros con el amor y con la vida, que su inspiración caía a un pozo de deseos rotos y sentimientos efímeros carentes de hechos. Superé algunas noches en vela y muchos días estando ensimismado. Hoy en esta noche sin estrellas de Madrid, una musa me susurra y no aguanto más.

Sabiendo de antemano que estas letras quedarán en la memoria y no en hechos. Sabiendo sin querer saberlo que más de un corazón dejaré sangrando volviendo a abrir heridas del pasado. Aún sabiendo todo lo que creo y temo saber, me aventuro después de mucho tiempo a liberar mis pensamientos con el teclado.

La Culpa, esa traicionera embaucadora furtiva de horas intempestivas, se presenta cuchillo en mano cortando florecientes y ramificados sentimientos. Poco a poco los va podando y esculpiendo hasta una imagen abstracta del recuerdo hábilmente encarcelado. Ese recuerdo que escapa brincando en la campiña de mi melancolía y sin conciencia de haber sido liberado se presenta amenazante, inquisidor y altivo. La Culpa se ríe a carcajadas sabedora del poderoso recuerdo y embiste con fiereza dejando únicamente las raíces de esos sentimientos que inútilmente se atrevieron a resurgir.

Lo más demoledor para mi razón es la agonía de saber que el recuerdo es inocente adalid de mi memoria y la Culpa, el verdadero culpable, es causa y efecto de mi sinrazón.

14 febrero 2012

¿Nieva?

Caen copos de nieve, el beso, el abrazo, el susurro. Poco a poco caen copos de nieve, la mirada, la caricia, la sonrisa. Caen sin parar pero fuera no está nevando. Por dentro sólo corre aire frío y en la cima la nieve se derrite.

¿Cuando llegará la primavera?

06 septiembre 2010

El ocaso de tu presencia

Lentamente, muy despacio el ocaso de tu presencia es el preámbulo de mi naufragio en tu recuerdo. En ese momento es donde desaparece el Todo y solamente estamos tú y yo.
Los segundos pasan disfrazados de horas y no tengo tregua en el recorrer de tu cuerpo. Con el corazón exacerbado y la mente embriagada, intento reponerme de la soledad a la que me sometes. Solo el alivio de tus caricias reconforta y da fuerzas para el inevitable ocaso. El laberinto de tu fantasía no tiene salida y doy vueltas en círculo. Los dedos buscan la seda de tu cuerpo, mi nariz el perfume de tus cabellos, los labios el manantial que les sacia. Sin remedio me resigno a la espera y espero el amanecer de todos los días. Las estrellas de la noche son tu recuerdo en esta oscuridad de horas y días. Necesito el amanecer de tu presencia. Mi ansia y deseo gritan en el ocaso de tu presencia “no te vayas todavía”

Te quiero en prosa y verso, TE QUIERO EN VOZ ALTA, te quiero con un susurro, te quiero de manera desvergonzada, te quiero con respeto, te quiero con avaricia, te quiero sin descanso, te quiero sola o en compañía, te quiero de mil maneras y mil maneras de quererte a mi manera.

12 enero 2010

Chamita te extraño



En mi recuerdo no perecerá tu piel desnuda, esas tiernas caricias que con dulzura me propiciabas. Tampoco morirán los besos con sabiduría repartidos por mi cuerpo, ni los abrazos que me abrigaban en el frío de Chicago.

Mi corazón permanecerá pegado a la miel que me alimentaba por tus labios y mis dedos siempre estarán melancólicos por volver a entrelazarse con los tuyos. Los ojos buscarán tus sinuosas curvas que con delicadeza me conducían por senderos de pasión.

El lecho se vislumbra estepa desierta rezando por la lluvia tropical que de vida a la merma tierra. Entre mis sueños requiero tu presencia y con agonía me despierto a la espera de poderte abrazar.

Extrañándote mucho y a duras penas, consigo conciliar el sueño.

17 agosto 2009

Tu presencia desaparecida


Desvarío con tu presencia y solo recordarte me envuelve en una espiral de deseo de la que intento escaparme con inútiles esfuerzos.

Cada esquina de mi vida, cada recoveco está lleno de tu presencia desaparecida, lleno de tu sabor y el dulzor de tus borrosas caricias por el tiempo casi desvanecidas.

Tu mirada me atormenta por la noche y las sábanas no me dan consuelo. El recuerdo de tu abrazo me calienta y me acuna en mis desvelos.

Poco a poco me adormezco sabiéndome solo en este mundo enloquecedor. Los segundos pasan sin estar a tu lado y la piel se me desgarra de saber que estoy abandonado. Mañana despierta un nuevo amanecer, el sol me agitará con sus rayos para volver al tormento de un nuevo día.

28 junio 2009

Un relato caliente


El ventilador mece el aire, un soplo de aire se desliza por mi espalda. La piel consigue una bocanada de aire fresco, algo que sabe a poco. El ardor de mi piel se apodera nuevamente de todo mi cuerpo. El sueño no me da el respiro que busco, la razón se debate semidesnuda y bañada en agua salada.


La mente empezar a colapsarse y aparecen palabras inconexas, sin verbos ni adjetivos sintaxisdesvanece necesitaraguabeboalivio... Recupero mis facultades y poco a poco la coherencia vuelve a mi mente que nada en las aguas de un oasis en mitad de un desierto.


Siento mi cuerpo húmedo, lleno de energía. Lamentablemente el pequeño charco se hace más pequeño a cada instante y decido salir antes de que la tierra que piso con la punta de mis pies se convierta en barro. El sol me contempla desde lo alto y haciendo reverencia no puedo devolverle la mirada.


Sin compasión el sol seca y broncea mi cuerpo, hasta que finalmente opto por buscar cobijo en la sombra de la palmera, es en ese momento y sin previo aviso cuando apareces tú.


Descaradamente una tela te protege de mi mirada, aunque no consigue esconder tu resuelta silueta. Lenta y decididamente te acercas a mí, tus manos se adelantan y se dirigen a mi rostro no sin antes dejar una ardiente caricia en mis pechos. Tus tiernos dedos recorren mis facciones y cuando cierro los ojos tus labios agitan los míos con ardiente deseo.


Siento tu piel completamente desnuda y no consigo recordar que pasó con tu olvidada tela. Finalmente mis brazos se deciden a acercarte más a mí y aún acalorándose mi cuerpo, mi mente necesita la droga que solo tú puedes otorgarle. Mi sudor se mezcla con el tuyo y siento deslizarse mis manos sobre tu espalda desnuda. Tus besos son constantes y sin tregua para el respiro nuestros cuerpos se sienten pegados, atraídos el uno por el otro en un baño de pasión incontrolable. Tus piernas me empujan y me apuntalan en la palmera, mis manos recorren tus nalgas y finalmente puedo alcanzar tu cuello con mis secos labios.


Bebo tu salada y apasionante sabia que no consigue saciarme, quiero más, necesito más. Mientras muerdo tu cuello mis manos juegan en tu parte más sagrada y arcana. Tus suspiros calientan mis oídos y encienden de pasión mi alma. Nuestros sexos finalmente se juntan y se colman de vigoroso y volcánico placer. Siento como me quemo, mi piel arde de pasión y mi corazón golpea frenético mi alma que abre las puertas del infierno.


No puedo soportarlo más, empiezo a perder de nuevo la razón, vuelvo a beber un poco de agua y me decido a levantarme de la cama. Encenderé el ordenador a ver si golpeando teclas me alejo de tu recuerdo y de este insoportable calor.



16 mayo 2009

¿Luna donde estás que no te encuentro?


En la oscuridad que me envuelve mando miradas perdidas a la lejanía. Te busco pero no te encuentro, te siento pero no te veo. ¿Luna donde te escondes que mí mirada ya no requieres?


Pasan los días y las noches. Le pido a las estrellas que te busquen y te digan que necesito tu presencia. Siento que la oscuridad me rodea y penetra.


Cada noche sucumbo a Morfeo y entre mis pesadillas miro al cielo y te observo, nunca te pierdes ninguno de mis sueños. Lentamente amanece y tu figura se desvanece con los primeros rayos del despiadado sol. Ya sólo me queda esperar a la noche y buscarte entre las estrellas.


Noche tras noche las estrellas me acompañan e iluminan. Pequeños astros misteriosos que me susurran palabras de olvido, caricias de deseo e iluminan una nueva senda que no había visto.


¿Luna donde estás que no te encuentro?


Juego con las estrellas, susurros, suspiros, pequeños mordiscos que me provocan recuerdos que poco a poco intento olvidar. Ida y venida; beso y caricia. Noche tras noche las estrellas me acompañan e iluminan.


Luna, no te busco, ni te espero, ya no te necesito. Quizá por la noche cuando bailes entre las estrellas te dedique una mirada y una tierna sonrisa, una mirada reprochándote tu ausencia y una sonrisa de alegría por haberte vuelto a encontrar.

26 marzo 2009

Incongruencias...

Rebuscando en los deseos, espero lo impredecible y me anticipo a la incertidumbre. Con tres contingentes de fantasías me aferro a la realidad desbocada por la razón que le ampara. Si tan solo volver por el tiempo pudiera, disfrutaría más del momento para saborear más lo perdido y añorar menos lo que hubiera podido. Grandes relaciones pierdo por el camino enjoyado de pretenciosas pretensiones a la espera de ilusionarios que no desilusionen. Rebuscadas las ideas que por la cabeza deambulan, simplificados los sentimientos que de mi corazón explotan. En el sin sentido de este relato las palabras incoherentes forman sentimientos carentes de ningún razonamiento o significado. Gracias por quererme, gracias por haberme querido. En cualquier rincón de la altiplanicie te estaré esperando con un grato recuerdo, el recuerdo de haberte encontrado.


09 marzo 2009

Adiós, Corazón...

En una despedida de final incierto te digo un adiós consternado por el devenir de los acontecimientos. El dolor que ahora siento deseo que sea escarcha que el verano mata, pues intento remediar un mal aún más perverso.


Un adiós es lo único que queda del derrumbe, un adiós de buenas intenciones y emotivos recuerdos. Una razón cargada de hechos y recientes argumentaciones quebró los sentimentales pilares que sostenían el amor que sentía. Una caricia mal querida, una palabra mal dicha, la decisión apenas valorada, el comentario que la sustentaba, la disparidad de caracteres, los sueños apenas inconexos.


Tu corazón y el mío, lo único que unió el tiempo. Tu piel y la mía, tus besos y mis besos. No tengo nada que reprochar, solo cosas que me reprochen. Tengo tiempo para olvidar y tiempo para recordarte de nuevo.


Mi corazón bombeando sentimientos alejados de toda razón, se despide con un adiós. Las decisiones de la razón han podido con los sentimientos del corazón. Un disparo tras otro el lento fusilamiento no ha impedido que del corazón saliesen dos palabras, “adiós corazón”.



25 agosto 2008

Perdiéndome...

Perdiéndome entre tus caderas, musitando "te quiero", arranco suspiros danzando por mi entrepierna. Perdiéndome por tu espalda, el pelo se enreda con mi alma descarnada. Mis labios húmedos se marchan con los tuyos a tierras donde la pasión mueve sentimientos y arranca dudas desdichadas.

Perdiéndome por tus amores me perdí entre tu jardín de flores. La pérdida de mis arrebatos dieron paso a sabias caricias que daban la bienvenida a sorprendidos temblores. Los suspiros se perdieron ardiendo entre las llamas de tu cuerpo.

Perdiéndome, arrastrado entre tus piernas volví al origen del deseo para perderme entre tu cuello vencido por un "te quiero". Me tientas perdiéndome entre tus besos y gemidos y pierdo levemente la conciencia para naufragar por tus perdidas caricias de seda.

La pérdida lo inunda todo, pues al acabar la vorágine de amor, te perderé entre el adiós y hasta pronto que con deseada ansia saldrá de mi garganta marchitada.

En el lecho adormece mi libido sabiéndose saciado por tu alma desencadenada. Perdiéndote en tus sueños veo tu espalda sinuosa, libre de sostenes y bañada por el fulgor de la luna. Mis brazos te rodean con firmeza, anhelando el tenerte prisionera al lado de mi alma caprichosa y ciega.

La noche baila por las horas y los párpados empiezan a sucumbir...

Perdiéndome entre mis deseos te perdí para siempre.

22 agosto 2008

De vuelta al arroyo.

He vuelto al arroyo que me meció en la cuna del sueño y la ilusión.

Con tristeza compruebo que el tiempo se paró y el frondoso río se hizo riachuelo. El descuido, el olvido, o la indiferencia detuvo el devenir de los acontecimientos.
Los camaradas de palabras dejaron su estampa ya olvidada.

He vuelto al arroyo a beber, para nutrirme de sus aguas cristalinas, para verme reflejado y admirar. Sin saber como, me preparo para empezar de nuevo, volver a reencontrarme con mi yo prisionero. Me lavo la cara del pasado olvidando el olvido de mi arroyo. Con el viento del tiempo a mi favor remonto el pequeño riachuelo que se ha salvado.

Con la sed saciada proclamo a la marea de la información que con sus idas y venidas vuelva a traerme esas letras de los añorados camaradas.

Espero que mis nuevas letras incrementen la corriente a la espera de dar vida al arroyo que me meció en la cuna del sueño y la ilusión.

21 marzo 2008

Sin entender el camino del lobo

El despertar fue un renacer de mis sentidos. El cuerpo lo notaba diferente. Lo sentía pesado, todos los movimientos me parecían lentos, mi mente volaba mientras mi entorno se mantenía prácticamente inmóvil. Además esa sequedad en la boca, mi lengua se pegaba al paladar, tenía una sed monstruosa.

El bosque estaba silencioso y en tinieblas, la luna llena había dejado de alumbrar.

Me levanté muy lentamente y mientras mi mente ya estaba en casa tan solo había dado dos pasos. Me quedaba una larga noche hasta llegar a mi casa.

Poco a poco empecé a escuchar los sonidos del bosque. El búho que me alertaba desde un árbol lejano, los árboles mecidos por el viento, el revoloteo de un pájaro en su nido, el aullido de un lobo alertando a su manada.

¿El aullido de un lobo alertando a su manada?

Un impulso mi hizo empezar a correr, un peligro se cernía sobre mi hogar. Un olor se resignaba a abandonar mis fosas nasales, el olor a sangre. Quería pensar que el olor venía de mi herida en el hombro, pero en el fondo sabía que ese olor no era mío.

La puerta de mi casa estaba destrozada, un grito penetró en mis tímpanos, un grito desgarrador.

Entré, un reguero de sangre corría por el suelo. Mi hermano estaba desmembrado y su sangre todavía goteaba de sus extremidades. No podía pensar en nada, era imposible que fuera cierto, era todo un terrible sueño del que no me podía despertar. En el suelo tumbada estaba mi hermana, completamente desnuda y extraña. Pronto me percaté que había sido violada, pero algo se me escapaba. Estaba blanca, sin expresión, sin sangre en el cuerpo. ¡Alguien o algo le había quitado su sangre!

¡Alguien pagaría por ello! Y tenía el convencimiento del que pagaría sería mi padre. Aquel padre que nunca tubo el honor de llamarse padre, aquel padre que lo mejor que hizo fue desaparecer de casa. Quizá había vuelto borracho después de tanto tiempo.

Un ruido en la cocina me puso en guardia y un gruñido salio del odio más profundo que podía guardar. ¿Un gruñido?

En la cocina estaba mi anciana madre, con la yugular abierta. Empecé a llorar, lloraba por la impotencia de no haber podido hacer nada, la incapacidad de comprender todo aquello que me estaba pasando. Pero... alguien estaba detrás de mí. Un mordisco en el cuello me hizo hincarme de rodillas. ¡Era un vampiro, un súcubo! Tenía la mirada puesta en mí y una sonrisa amenazadora que me enfureció.

-Por fin algo interesante que llevarme a la boca, no dejaré que te desarrolles.

En ese momento un aullido de advertencia rompió su amenaza.

-Bueno, has tenido suerte, otro día será.

El vampiro se fue y me quedé en silencio, sin entender nada.

El comienzo en bitefight

Mi vida era un desecho como cualquier otra vida de mi tiempo. Era una persona sin destino ni objetivo. Completamente alcoholizado volvía de trabajar en la gran ciudad. Esa ciudad putrefacta, corrompida y muerta.

Por el camino serpenteante de todos los días volvía a mi casa. La luna estaba preciosa vigilándome en el firmamento. Un pensamiento fugaz pasó por mi cabeza, ¿la Luna estaba vigilándome o acechándome? Llegado de las sombras una masa borrosa se echó encima de mi.

Prácticamente no podía abarcarle, era enorme y tremendamente fuerte. Sentí un fuerte dolor en el hombro, algo se clavaba en la carne y llegaba hasta el hueso. Eran colmillos. El dolor pudo conmigo y dejé de luchar. Me resigné al destino que me aguardaba, a ese destino que quizá era mejor que la vida que me esperaba. De mis labios sin fuerza salió un "por fin..."

En ese momento, el animal, monstruo o cosa dejó de apretar. Parecía que ya no tenía la intención de devorarme. Inmovilizado como estaba empecé a sentir una quemazón, una quemazón inaguantable causada por la saliva de aquel ser. Cuanto más gritaba, más fluido infernal segregaba. En ese momento empecé a desfallecer. Antes de perder la consciencia alcancé a escuchar:

"Ahora tienes una nueva oportunidad de elegir tu destino"

30 enero 2008

Mis letras lloran a Malena


boomp3.com


Hoy las letras lloran la pérdida de la madre que las vio nacer.

Tienen la esperanza del regreso y esperarán por siempre, te necesitan tanto como tú a ellas las quieres.

Mis palabras yerran en expresar la pena que siento. Esperaré junto con tus letras. Esas letras que me despertaron delirios, que bailaron con sorna en un rincón de mi alma. Tus letras me acompañarán en los días oscuros y las noches soleadas.

Hoy nos abandona una madre que vestía cada letra, que mimaba cada palabra. Hoy el día se convierte en tragedia y mi sábana se llena de lágrimas, lágrimas de letras que se arremolinan para formar adoración por una diosa que se marcha.

Las letras te lloran y añorarán Malena.

Siempre esperando que vuelvas, siempre tuyo para naufragar en los mares de tus letras.

23 enero 2008

Mentes en Guerra, 6ª Parte

Saliendo con sus pensamientos:

El día transcurría con el silencio propio de los pensamientos. Cada pueblerino, desde el más joven hasta el más viejo, guardaba un silencio que se difuminaba en el ambiente para calar en la piel del resto.

El anciano con el bagaje de los años se preocupaba por sus hijos y nietos, el padre con el corazón torturado pensaba en su mujer y la incipiente familia que dependía de él para subsistir, el hijo con las esperanzas rotas profundizaba en el desánimo y temía por su vida. Los únicos ociosos eran los niños, con su virgen corazón y alma en flor. Lamentablemente los niños estaban enfermos por el silencio de sus mayores. En el pueblo todo era vacío.

Álvaro también tenía la cabeza caliente por una imagen, visiones que no le dejaban pensar en nada más. El tiempo le sabía lento y pesado, la mirada perdida veía el momento que ansiaba su corazón.

"Hoy a las siete y media de la tarde en la colina que está detrás de la explanada de la iglesia"

José le miraba y preveía sus sentimientos, esos sentimientos tan consabidos por el transcurso de su vida. Le conocía desde niño y sus inquietudes no estaban puestas en la gente de cemento, en la cabeza le rondaba Álvaro.

"Hoy a las siete y media de la tarde en la colina que está detrás de la explanada de la iglesia"

-No deberías preocuparte por la gente de cemento. Hace tiempo que no guardamos relación alguna con ellos, no les debemos nada.

-Yo ni tan siquiera había oído hablar de ellos. No es una cosa que me preocupe mucho- Álvaro tenía preocupaciones más mundanas.

"Hoy a las siete y media de la tarde en la colina que está detrás de la explanada de la iglesia"

-¿No habías oído mancillarles ninguna vez? Deberías ser más sociable- Álvaro volvió a su habitual silencio y rubor.

-No se me da bien hablar con la gente.

-¿Y no hay nadie del pueblo con quien te relaciones?

"Hoy a las siete y media de la tarde en la colina que está detrás de la explanada de la iglesia"

Álvaro calló y no dijo nada, al pasar un rato José dejó de esperar la respuesta.

Por fin el sol empezó a desfallecer. José sin saber muy bien como impedirlo mandó a Álvaro hacer más tareas de las habituales. Todo lo había hecho rápido y bien, no podía retenerlo más en la panadería. Álvaro perfilaba una sonrisa en el rostro, su felicidad desbordaba por sus poros, estaba nervioso y emocionado.

19 diciembre 2007

Te echo de menos en navidad

Te hecho de menos, cuando quiero echarte de más. Algo me falta, algo necesito que no pienso en nada más. Mi cuerpo solicita de tu abrazo y el frío se quiere calentar en tu cuerpo efebo. La navidad con las luces que alumbran la noche me recuerda tu falta. Me falta tu mirada, me falta el respirarte cuando el frío me crea estalactitas por donde te conservo. La navidad llega cascabeleando pero el eco de tu voz lo ensordece todo y tan solo puedo recordarte. Te echo de menos en navidad.



07 diciembre 2007

Tuve todo menos libertad


En un descuido mi mente volvió a tu recuerdo. En él me embriago y me nutro de su particular esencia. Mi mente se remueve buscando tu olvido y sin querer buscarlo, vuelvo a recordarte sin haberlo querido.

La mirada de la gente perdida me devuelve a mi soledad y abatimiento. Eternamente solo, pero libre con el viento. Según sus caprichos así me muevo, sin poder evitarlo… a tu recuerdo.

Lo tuve todo menos libertad, ahora solo tengo libertad.


19 octubre 2007

Deseo morir en tu presencia, alejado del vivir en este mundo.


La verdad de la existencia sin sabor ni conciencia, contaminado por la realidad, la crueldad de las conciencias, sin tiempo para el arrepentimiento con la mente sucia de palabras envenenadas. Con la vida en pie de guerra siento la respiración de fuego de los cobardes guerreros que a mi lado se amontonan sin pensar en la virtud más bella de la vida misma. Siento la vida como un tormento no por mí, si no por los tormentos de la política, el vicio y la tradición de la moralidad infundada en valores caducos y muertos.
Solo el placer atemporal de tu presencia me solivianta en brazos de tu paz y sosiego. Escape de las masas agitadas que se revuelven en el lecho de la sociedad. Tu visión me hace volar entre las nubes aterciopeladas de tu cabello y sin pensar en lo que pienso me despierto en tu lecho, ajeno del mundo y del tiempo. Dulcemente acurrucado en tu vereda me despierto de la ensoñación malévola de la vida misma y lentamente muero sin pensar en el pasado ni en el presente, solo viviendo el sentir de tus sentidos, comiendo de tus labios y bebiendo de los míos. Todo lo bueno y hermoso florece y marchita la vida del tormento. Quiero vivir a tu lado porque a tu lado al vivir me muero, me muero sin dolor ni sufrimiento, muero armoniosamente drogado, sin pensar que soy humano y por lo tanto yerro. De este morir vivir quiero, con tu presencia, a tu lado y sin tormentos.

04 octubre 2007

Realidad onírica

Que grata sorpresa me he llevado cuando la peor de mis pesadillas y mi sueño más esperado he visto realizado. Una bella criatura por mi recuerdo nunca olvidado ha pasado la noche dormitando a mi lado.

Una rotura inoportuna de un objeto inadecuado me llevó de vuelta a sus brazos. Después de una tensa aparición, coloqué el dichoso objeto en su rincón, nos miramos con sentimientos aprisionados y desaparecí una vez más de su lado.

Por doquier solo pensaba en ella y bajando las escaleras me acordé de una taberna que estaba cerca. Bebí tequila, un chupito detrás de otro y sin perder la memoria pero olvidándome de la compostura, me decidí a decirla lo que me tortura.

Subí torpe y apresuradamente las escaleras y cuando golpeé su puerta mis palabras fluyeron libres con el viento. Sin miramientos salía de mi boca el primer sentimiento. Quiero dormir a tu lado, sin arrepentimientos ni atrevimientos, solo dormir como enamorados.

Con muchas dudas en la cabeza ella aceptó por misericordia y pena. No nos desnudamos, tan solo nos fundimos en un abrazo y finalmente el amanecer me ofreció un regalo. Despertarme con su mirada y una caricia enamorada.

17 septiembre 2007

"Aquel chico" buscando el "cieloazzul"



Era una noche sin luz. Las nubes ocultaban las estrellas y la luna se escondía de personas extrañas. Un chico vagaba sin rumbo, solo con sus pensamientos. El suelo, seco y agrietado, le acompañaba en cada paso. Con la cabeza cabizbaja sin vida en la mirada buscaba en la tierra la luz que le faltaba.

El cielo viendo la extraña figura, lentamente la curiosidad la inundaba. Las nubes se despejaron para que el cielo fijase la vista en “aquel chico” que la intrigaba. El sol sin pausa ni sosiego fue matando a la noche y el cielo empezó a ruborizarse. Un rayo de luz llamó la atención de “aquel chico” y si darse cuenta había levantado los ojos del suelo.

El cielo atornasolado se volvía azul de contento pues descubría el rostro de un amigo largo tiempo buscado. A “aquel chico” se le iluminaba la cara con el “cieloazzul” que devolvía la vida perdida de su mirada.

Desde ese día “aquel chico” nunca baja la vista, siempre observa el “cieloazzul” que le acompaña.