21 septiembre 2012

La Culpa con la musa de por medio



Mi mente me traiciona. Muchos ocasos han pasado desde que dijera a mi musa que no volviera, que su compañía era fútil pasajera de amargos desencuentros con el amor y con la vida, que su inspiración caía a un pozo de deseos rotos y sentimientos efímeros carentes de hechos. Superé algunas noches en vela y muchos días estando ensimismado. Hoy en esta noche sin estrellas de Madrid, una musa me susurra y no aguanto más.

Sabiendo de antemano que estas letras quedarán en la memoria y no en hechos. Sabiendo sin querer saberlo que más de un corazón dejaré sangrando volviendo a abrir heridas del pasado. Aún sabiendo todo lo que creo y temo saber, me aventuro después de mucho tiempo a liberar mis pensamientos con el teclado.

La Culpa, esa traicionera embaucadora furtiva de horas intempestivas, se presenta cuchillo en mano cortando florecientes y ramificados sentimientos. Poco a poco los va podando y esculpiendo hasta una imagen abstracta del recuerdo hábilmente encarcelado. Ese recuerdo que escapa brincando en la campiña de mi melancolía y sin conciencia de haber sido liberado se presenta amenazante, inquisidor y altivo. La Culpa se ríe a carcajadas sabedora del poderoso recuerdo y embiste con fiereza dejando únicamente las raíces de esos sentimientos que inútilmente se atrevieron a resurgir.

Lo más demoledor para mi razón es la agonía de saber que el recuerdo es inocente adalid de mi memoria y la Culpa, el verdadero culpable, es causa y efecto de mi sinrazón.

14 febrero 2012

¿Nieva?

Caen copos de nieve, el beso, el abrazo, el susurro. Poco a poco caen copos de nieve, la mirada, la caricia, la sonrisa. Caen sin parar pero fuera no está nevando. Por dentro sólo corre aire frío y en la cima la nieve se derrite.

¿Cuando llegará la primavera?

06 septiembre 2010

El ocaso de tu presencia

Lentamente, muy despacio el ocaso de tu presencia es el preámbulo de mi naufragio en tu recuerdo. En ese momento es donde desaparece el Todo y solamente estamos tú y yo.
Los segundos pasan disfrazados de horas y no tengo tregua en el recorrer de tu cuerpo. Con el corazón exacerbado y la mente embriagada, intento reponerme de la soledad a la que me sometes. Solo el alivio de tus caricias reconforta y da fuerzas para el inevitable ocaso. El laberinto de tu fantasía no tiene salida y doy vueltas en círculo. Los dedos buscan la seda de tu cuerpo, mi nariz el perfume de tus cabellos, los labios el manantial que les sacia. Sin remedio me resigno a la espera y espero el amanecer de todos los días. Las estrellas de la noche son tu recuerdo en esta oscuridad de horas y días. Necesito el amanecer de tu presencia. Mi ansia y deseo gritan en el ocaso de tu presencia “no te vayas todavía”

Te quiero en prosa y verso, TE QUIERO EN VOZ ALTA, te quiero con un susurro, te quiero de manera desvergonzada, te quiero con respeto, te quiero con avaricia, te quiero sin descanso, te quiero sola o en compañía, te quiero de mil maneras y mil maneras de quererte a mi manera.

02 septiembre 2010

Por qué no probamos, por una vez, en ponernos de acuerdo Por qué no probamos, por una vez, a realizarle al otro sus sueños

Me enojo y me desenojo, me harto y harto. Y cuanto más me veo enojando y hartando, más me harto. A veces ando con unas ganas tremendas de amanecer y ser mi gata que duerme, caga, corre y vuelve a dormir (le falta coger pero está castrada). Que no anda teniendo problemas con sus parejas, amigos, familias, etc. A lo sumo, se liga un escobazo de una vecina cuando le caga una planta. Pero nada más. Sin embargo...no. Me despierto y soy la misma cornuda que ayer y que anteayer y que traspasadodeayer. Y sigo peleándome con el mundo que no habla, que no contesta y que ni siquiera escucha. Tirame un guiño, Don Barba, le digo a veces. Pero no. Al contrario: me tira una lluvia con un frío que te arruga los huesos. Y bueno. Resulta que la gente anda diciendo por ahí todos los logros que va teniendo en la vida y todo lo bien que está pero en cuanto tiene alguno que le sopla la nuca, se alza contra el mundo como si fuera su culpa. Es así. Estamos hechos de mierda y a la mierda vamos. Y en cuanto ese mismo infeliz está en la lona, te arma un cuento de novela y le prestás un abrazo. Y ni bien salió de su pozo depresivo-egoísta, vuelve al mundo (con un poquito de lo que sos vos, con un poquito de lo que le regalaste) a hacerse el independiente, el que tiene todo resuelto y a nunca mirar para atrás para ver cuán de ese cachito que le diste es tuyo. Y es así. Y cuando el círculo se renueva, volvés a ser el mismo pelotudo que comprende todo, que vuelve a regalar otro abrazo, que alza la voz para despertarlo, que se indigna cuando el mundo lo baja de un gomazo. Pero cuando no comprendés todo (porque es NORMAL, de repente, no comprender todo) y querés hablar porque estás plenamente convencido de esa pelotudez de que “hablando se entiende la gente” todo empeora porque ahí sos sos un invasivo, un exagerado, un molesto, un perseguido, una persona que “necesita ayuda”, que tiene que relajarse, que no se entiende “por qué te ponés así”. Porque cuando algo se te va de las manos, también tenés que ser vos el que cuente hasta diez y volver a empezar. Porque nunca es el otro. Porque siempre sos vos. El mismo pelotudo que abrazó y que ahora te queda el brazo colgando esperando nadie sabe qué. No hagas tragedia, me diría una persona que siempre me dice lo mismo. Prefiero hacer tragedia antes que no hacer nada, prefiero gritar bien claramente ANDÁ A LA CONCHA DE TU MADRE antes que quedarme mirando tele esperando que la vida me traiga algo interesante. Y no hay caso. Por más que me levante a la mañana haciendo fuerza en los ojos inetentando ser mi gata, sigo siendo yo. Tenés razón. Seamos extraños. Que es al fin y al cabo lo que hace todo el mundo. No intentemos llegar a un acuerdo en todo. No es necesario. Es mucho más fácil estar solos y juntarnos de vez en cuando a tomar un café. Es mucho más fácil hablar del tiempo que pensar de qué manera se le jode menos la vida al otro. Pero ojo que después a bancarselá. No vaya a ser cosa que nos necesitemos.

25 mayo 2010

Futuro es hoy



"¿Dónde está mi jodida mochila cohete? ¿Dónde está mi coche volador? Lo estáis pensando ahora mismo. ¿Dónde están mis vacaciones en la Luna? ¿Dónde está mi amante robot? ¿Dónde está el futuro que nos prometieron? ¿Quién ha estafado mi nave espacial y mi pistola láser? Dejad de buscar lo que no existe. Vivís en el futuro y no lo sabéis. No hace tanto tiempo, una carta o una foto tardaba meses en cruzar el mundo. Hoy, en cuestión de segundos podéis contarle a la gente dónde estáis y qué veis, y da igual donde se encuentren ellos. El futuro ha llegado a hurtadillas, se filtra en las pequeñas cosas de cada día. Quieres tu mochila cohete, pero ni te acuerdas de tus teléfonos. ¿Naciste con ellos? No. Sois criaturas de ciencia ficción. Todos y cada uno de vosotros. El futuro no está en camino. Nadie os debe una mierda. El puto día que estáis esperando jamás llegará."




Por Warren Ellis

P.D.: Os espero a todos por mi blog personal www.enelbolsillodeatras.blogspot.com

21 abril 2010

Castigado a barrer

¿Dónde estabas cuando escuchaba palabras que no creías ni tú?.
Entre tanta mierda, dime... ¿dónde estabas tú?.




Hoy me han castigado a barrer.
Al levantar la cortina y asegurarme de que nadie me veía,
he limpiado el mundo de gente que lo ensucia.


16 marzo 2010

Yo, que un día soñé con ser huracán

"El progreso es la carretera que te lleva a ver lo que la carretera destruyó"






Así reza un graffiti en un muro frío que cruzo todas las mañanas.

06 marzo 2010

Los caminos del Señor son inescrutables

Los más atrevidos lo llaman teoría del caos,
otros os empeñáis en bautizarlo destino,
aquellos opinan que ventura,
no, mejor casualidad,
quizá coincidencia,
fortuna,
dejémoslo en azar.




Yo recuerdo un día que tiré un dado y me salió un 7.

12 enero 2010

Chamita te extraño



En mi recuerdo no perecerá tu piel desnuda, esas tiernas caricias que con dulzura me propiciabas. Tampoco morirán los besos con sabiduría repartidos por mi cuerpo, ni los abrazos que me abrigaban en el frío de Chicago.

Mi corazón permanecerá pegado a la miel que me alimentaba por tus labios y mis dedos siempre estarán melancólicos por volver a entrelazarse con los tuyos. Los ojos buscarán tus sinuosas curvas que con delicadeza me conducían por senderos de pasión.

El lecho se vislumbra estepa desierta rezando por la lluvia tropical que de vida a la merma tierra. Entre mis sueños requiero tu presencia y con agonía me despierto a la espera de poderte abrazar.

Extrañándote mucho y a duras penas, consigo conciliar el sueño.

25 noviembre 2009

En el bolsillo de atrás

Hola a todos.

Siento utilizar una entrada para hacer publicidad de un blog, pero tengo la imperiosa necesidad de que sigais mis pasos en un nuevo blog desde el principio.

Me he aventurado, a pesar de saber que cuento con menos tiempo del que creía, a la creación de un nuevo blog. Se basa en una idea que me lleva rondando la cabeza mucho tiempo, se trata de una metáfora.

Una metáfora que no entendereis al principio pero que con el paso del tiempo ireis marcando la senda que sigue y así descubrir el final del camino.

Espero que os guste a todos, y por supuesto os invito a todos a pasaros por él y que me sigais a menudo... no dejaré de escribir en El blog de las letras, y no puedo sino daros las gracias una y otra vez.

Os espero.

P.D.:

http://www.enelbolsillodeatras.blogspot.com/

19 noviembre 2009

Lero Lero

El subeybaja me hace doler la cola. Pero no me importa. Desde acá te miro re bien. Y te hago payasadas mientras vos en el arenero comés porquerías. Cuando bajo te tiro arena en la cara para molestarte y cuando subo me río fuerte para que me mires. Pero vos en la tuya. Encontrás un juguetito y te lo ponés en la boca. Se te ve la patita del playmobil, tonto. Tu mamá viene corriendo, te saca el muñequito y te reta. Eso no, es sucio, asqueroso. Lero lero. Eso te pasa por no mirarme. No te importa y seguís haciendo castillitos y pozos con tus palas y rastrillos. Yo sigo subiendo y bajando. Dale. Mirame. No te das cuenta que estoy acá? Dejá de hacer lío y vení a jugar conmigo. Está re bueno éste. Mirá. Cuando bajás podés hacer así con las patas para arriba y te chocás la cola y vas muy fuerte para que el de arriba se choque también y después, cuando te toca a vos subir, el otro te hace saltar y ahí te reís y me río y nos reímos. Es más divertido esto que comer arena. De verdad. Mi mamá le está hablando a tu mamá. Mirá si nos hacemos amigos! Me gusta tu enterito. Y tus zapatillas son muy cancheras. A mi me visten con pollera pero a mi me gustan los pantalones porque además es mas fácil para el subeybaja. El tobogán también está bueno. Y me tiro y estás ahí cerca. Y si me tiro fuerte y me caigo al lado tuyo por ahí me mirás. Pero vos, entretenido con lo tuyo. No mamá, no me quiero ir. Un rato más. Porfa. Si. Y mientras, puede hablar con tu mamá y que se hagan amigas. Y entonces ahí podemos tomar la leche todas las tardes y ver algunos dibus y llenar algunos álbumes y también jugar a las escondidas. Pero despacito porque sino mi mamá me reta. Y también a los autitos porque con mi hermano que es re bueno jugamos un montón a los autitos. A mi las barbys no me gustan porque son todas lindas y tienen muchos vestidos. Si, mejor jugamos a otra cosa. Y ahora elijo yo. Podemos jugar a que vos sos un médico como mi papá y que me curás, querés? Y yo después hago de seño y te enseño a sumar y a restar. Y entonces después hacemos que nos tiramos las tizas pero no me pegues fuerte porque me duele. No. Despacito, te dije. Si. Y ahora canto pri. Canto pri para esconderme y vos contás hasta cincuenta. Sabés contar hasta cincuenta? En el cole mi seño me enseñó. Pero no vale espiar ehh. No, no seas tramposo. Listo. Estoy re bien escondida. Espero. Ya terminaste, salís. Sos muy calladito. No te escucho. Ufa. No vale. Me viste. No, no, no, no. Pido! Pido! Hiciste trampa! Uy…otra vez mi mamá. Un rato más porfi. Porque todavía no me miraste y porque todavía subo, bajo, me tiro, vuelvo, río, grito, hago berrinche y vos como si nada…pero estoy acá! Tengo medias rosas y soy muy buena. Dale, mirame. Me tengo que ir. Voy. Tomá, te regalo esto, es mi autito favorito, cuidalo, no te lo pongas en la boca ni lo pierdas. Si, no me mires así. Sos muy callado vos. Te miré todo el día y vos ni bola. Enseñame a hacer castillitos. Porfa. Me tengo que ir pero ahora que hablamos no me quiero ir pero mi mamá me va a retar. Tengo que ir a tomar la leche. Me parece que se hicieron amigas. Si! Bien! Mirá…vos también te vas. Dale la mano a la nena, dale la mano que vamos a tomar la leche. Bien. Al fin. Vamos a jugar mucho, sabías? Me gusta tu jardinerito, ya te lo dije?

07 noviembre 2009

El aullar de tus ojos


Llueve.


Cuenta la canción, que al lugar donde has sido feliz nunca debes tratar de volver.
Cuenta el refrán, que el cementerio está lleno de héroes.
Cuenta el cuento, que aquel que no prevé sufre las consecuencias.
Cuenta la leyenda, que yo alguna vez te quise de mentira.
Cuenta la historia, que este fragmento nunca acabó de escribirse por cuestiones de higiene.

"Caen sobre mis hombros y resbalan sobretodo abajo. Llueve. No, diluvia. Y no me mojo...
Ya no me sorprendo por nada, somos esa generación que hemos perdido por completo la capacidad de asombro. ¿Triste o ilimitar nuestras posibilidades?.

Quiero creer que se trata de la segunda opción, y es tan así que tengo la fe ciega en que tarde o temprano alcanzaré mis metas, mis retos personales. Sin embargo - aquí entra en acción mi pseudónimo "The but man" - estoy renunciando a tantas cosas por ello, que ya no me queda más yo.

Los ríos de ambición arrastraron con su corriente a mis ansias de solemnidad. Necesito una cura de humildad. Dos pasos. Dos pasos son los que va por delante mi cabeza respecto a mi cuerpo, cuerpo torpe, cuerpo malo.

..."

Cuentan las malas lenguas, que no murió sin recubrir tus relatos con esa fina capa de miel con la que se cubren los recuerdos muy pasados.
Cuentan las malas lenguas, que aquella mariposa que cazó para ti provocó huracanes de envidia.
Cuentan las malas lenguas, que murió sólo pero feliz.

Cuentan las malas lenguas, que el aullar de tus ojos mata a personas felices.


Ya no llueve.

17 agosto 2009

Tu presencia desaparecida


Desvarío con tu presencia y solo recordarte me envuelve en una espiral de deseo de la que intento escaparme con inútiles esfuerzos.

Cada esquina de mi vida, cada recoveco está lleno de tu presencia desaparecida, lleno de tu sabor y el dulzor de tus borrosas caricias por el tiempo casi desvanecidas.

Tu mirada me atormenta por la noche y las sábanas no me dan consuelo. El recuerdo de tu abrazo me calienta y me acuna en mis desvelos.

Poco a poco me adormezco sabiéndome solo en este mundo enloquecedor. Los segundos pasan sin estar a tu lado y la piel se me desgarra de saber que estoy abandonado. Mañana despierta un nuevo amanecer, el sol me agitará con sus rayos para volver al tormento de un nuevo día.

30 julio 2009

"Aquel chico..."


- "Aquel chico..." - respondió entre lágrimas que abrían surcos de suciedad en sus mejillas simétricas, ya secas. Habló sin pensárselo ni una vez, como quién actúa por venganza. Pura. Después, sin ni siquiera asomarse al abismo de saber las consecuencias que le acarrearía en el futuro, sentenció con su índice cruzando todo el patio hasta dar con una silueta en la lejanía. Yo. La silueta. En la lejanía.


Con esa instantánea comienza la historia real, o no, de mi nickname. Así me escondo de la cantidad de suicidios sin éxito -y con él- que han generado mis relatos. Así pongo un supuesto dueño a amores no correspondidos que rompen corazones incipientes. No soy yo, es él, es "aquel chico...".

Cuando tenía 10 años me enteré, sin querer queriendo, que no existían los reyes magos. Pero eso, ahora, no viene a cuento. A los 14 años, ya con unas cuantas frustraciones personales al hombro (como la de no saberme superhéroe -ni siquiera héroe a secas- o como la de darme cuenta que las chicas y los caramelos no son comparables) sí que podía afirmar con toda seguridad que sabía tratar a la gente. Quién dice tratar, dice maltratar; un pequeño matiz nomás.

Tuve especial predilección por las chicas. Já, las chicas. Fui como un virus nuevo: te avisan por todos los medios posibles, te explican sus efectos, desarrollan sistemas de defensa rudimentarios, incluso lo ves venir desde muy lejos; pero ni con esas -ni con otras-. Arrasé con todo lo que se me ponía por delante, era como un niño que se divierte jugando con la mente de los demás, pero sin el como. Después de meses de práctica infundada, depuré la técnica y conseguí utilizar mis skills para lograr objetivos específicos.

Ya no me andaba con tonterías, hice creer a una desprotegida que era adoptado y que mis falsos padres me habían enseñado que practicar sexo era sentarse uno al lado del otro y mirarse durante largas horas. Pisó el palito. Se ofreció voluntaria creyendo hacerme ver la "verdad" de la vida y así perdí la virginidad. A su amiga le juré que la primera había abusado de mí -ni sé de qué forma, ni me importa- y que emprendería acciones legales contra ella. Fui un descarrilado ante sus ojos y de tal modo rompió toda relación con la abusadora. Vivió un par de meses conmigo en su afán de sacar su lado más maternal. Luego, entendió.

Una tras otra, crearon un sinfín de mentiras piadosas y de juegos mentales y psicológicos y de conducta y de moral y de tantas otras cosas que no sé pronunciar. Hasta tal punto que ya no sabía si jugaba con ellas o ya jugaba contra mí mismo.

Me olvidé de todo porque me creía el rey del mundo. Suele pasar. Inventaba un mundo paralelo, lo envolvía para regalo, lo dejaba en el buzón de mi próxima víctima y casi por arte de magia, lograba todos mis propósitos -imagínense la calidad de propósitos que se puede tener con 16,17 y 18 años- cuando ella abría el florido paquete.

Qué feliz fui. Qué hijo de puta fui.


Ahora 30 de Julio de 2009 -lo admito, tengo la manía de poner la fecha- tengo 19 años bien cumplidos. Por escribir esto, llego tarde al colegio para recoger a mi hermano. Con las prisas me sobresalto al ver que algo no va bien. Una profesora -que siempre me mira al llegar- está junto a mi hermano pequeño que gimotea. Ella intenta consolarle pero, por lo visto, faltó a aquella clase cuando todavía era universitaria, es igual.

Me acerco y ya conociendo al pequeñajo, le consulto: "¿Quién fue?" -con una cara de enfado postiza-.
Él, sin pensárselo ni una vez, como quién actúa por venganza, me dijo sacando a relucir su minúsculo pero desafiante dedo índice: "Aquel chico...".

Freeze.

No sé si acabó sufriendo él las consecuencias o las acabé sufriendo yo. De hecho, he muerto tanto al ver los ojos de la silueta del supuesto agresor de mi hermano -por verme reflejado en él- que realmente me llego a plantear seriamente si aquella tarde de recreo en el colegio -no la suya sino la mía- fui yo el agresor o el pobre chivato que señala en la lejanía.

Necesito ayuda, necesito que esto se sume al historial de "Aquel chico...", no al humano detrás de él.

No lo pongan en mi cuenta personal... me arruinan la vida.

06 julio 2009

Un día más

Ha pasado mucho tiempo. Mucho tiempo desde que mi mente me pedía exhaustivamente que bailara con mis dedos sobre el escenario de plástico negro que asoma sobre mi mesa. Mucho tiempo desde que necesitaba escribir y leer lo que siento. Mucho tiempo desde que un nudo en mi pecho me forzaba a expresar sobre el papel.

Era una cálida mañana de verano, y de nuevo seguía con mi rutinario trabajo, como cada día. No podía quejarme de nada de mi presente vida. Una esposa comprensiva, una familia que me quería, una buena casa,… ¿Quizás me pudiera quejar de la pasada? Fantasmas del pasado siempre aparecen frente a tus ojos cuanto menos te lo esperas y es probable que uno con silueta femenina se hubiera cruzado anoche en mi camino.

La noche pasada, tras terminar el trabajo de cada día, como cada día recojo mis cosas y me dirijo al vagón del metro que me lleva a mi casa, como cada día. Me cruzo con cientos de personas de la aturrullada ciudad, con prisa por llegar a casa para no hacer nada, infelices por no saber cómo alcanzar la felicidad, como marionetas que se mueven con los hilos del estrés. Yo soy parte de ellos, me muevo como ellos, miro al suelo como ellos sólo por no ver mi tristeza reflejada en los vacíos ojos de un desconocido. De repente tropiezo y me siento avergonzado y enojado por haber roto la monótona armonía de almas en pena. De mi boca salen instantáneamente dos palabras, “lo siento”. Palabras que resonaron en mi cabeza mientras levantaba la vista del pavimento de celosía para terminar encontrándome con una larga melena negra como el azabache que giró rápidamente dando paso a un rostro rosado decorado con una sonrisa de luz tenue. Mi alma cayó en la profundidad de sus ojos y cuando estaba ya en el quinto infierno de Dante pude recuperar el aliento. Quien un día fue mi ángel era ahora mi verdugo. Ya había olvidado su cuerpo, ya había olvidado su roce y su aroma. ¿Por qué nuestros destinos habían vuelto a cruzarse? ¿Por qué me dolía el pecho? Su sonrisa se truncó, y mis disculpas se perdieron en el aire.

28 junio 2009

Un relato caliente


El ventilador mece el aire, un soplo de aire se desliza por mi espalda. La piel consigue una bocanada de aire fresco, algo que sabe a poco. El ardor de mi piel se apodera nuevamente de todo mi cuerpo. El sueño no me da el respiro que busco, la razón se debate semidesnuda y bañada en agua salada.


La mente empezar a colapsarse y aparecen palabras inconexas, sin verbos ni adjetivos sintaxisdesvanece necesitaraguabeboalivio... Recupero mis facultades y poco a poco la coherencia vuelve a mi mente que nada en las aguas de un oasis en mitad de un desierto.


Siento mi cuerpo húmedo, lleno de energía. Lamentablemente el pequeño charco se hace más pequeño a cada instante y decido salir antes de que la tierra que piso con la punta de mis pies se convierta en barro. El sol me contempla desde lo alto y haciendo reverencia no puedo devolverle la mirada.


Sin compasión el sol seca y broncea mi cuerpo, hasta que finalmente opto por buscar cobijo en la sombra de la palmera, es en ese momento y sin previo aviso cuando apareces tú.


Descaradamente una tela te protege de mi mirada, aunque no consigue esconder tu resuelta silueta. Lenta y decididamente te acercas a mí, tus manos se adelantan y se dirigen a mi rostro no sin antes dejar una ardiente caricia en mis pechos. Tus tiernos dedos recorren mis facciones y cuando cierro los ojos tus labios agitan los míos con ardiente deseo.


Siento tu piel completamente desnuda y no consigo recordar que pasó con tu olvidada tela. Finalmente mis brazos se deciden a acercarte más a mí y aún acalorándose mi cuerpo, mi mente necesita la droga que solo tú puedes otorgarle. Mi sudor se mezcla con el tuyo y siento deslizarse mis manos sobre tu espalda desnuda. Tus besos son constantes y sin tregua para el respiro nuestros cuerpos se sienten pegados, atraídos el uno por el otro en un baño de pasión incontrolable. Tus piernas me empujan y me apuntalan en la palmera, mis manos recorren tus nalgas y finalmente puedo alcanzar tu cuello con mis secos labios.


Bebo tu salada y apasionante sabia que no consigue saciarme, quiero más, necesito más. Mientras muerdo tu cuello mis manos juegan en tu parte más sagrada y arcana. Tus suspiros calientan mis oídos y encienden de pasión mi alma. Nuestros sexos finalmente se juntan y se colman de vigoroso y volcánico placer. Siento como me quemo, mi piel arde de pasión y mi corazón golpea frenético mi alma que abre las puertas del infierno.


No puedo soportarlo más, empiezo a perder de nuevo la razón, vuelvo a beber un poco de agua y me decido a levantarme de la cama. Encenderé el ordenador a ver si golpeando teclas me alejo de tu recuerdo y de este insoportable calor.



08 junio 2009

"Escaleras"

Aaaah!!. Aaaah!!. Se hunde una nuca en la almohada al mismo tiempo que le cambia el gesto. Suspira. Despierta, ya tristemente acostumbrado a estos amaneceres antes de la salida del astro rey, arquea la mano y repite el juego de adultos que decidió jugar desde niño. Repasa con las yemas ambos lados de la cara, como quien aprieta la mandíbula para sentir el hipnótico vaivén de la sien.

Estira el brazo para intentar alcanzar el reloj, reloj que nunca tuvo porque la idea del tiempo fue algo que hizo de actor secundario en los dos primeros actos de su vida, tormento y soledad. A mitad de camino, se olvida del objetivo principal y a tientas busca el pintalabios de ella. Resbala, le falla la muñeca, desespera, cae, llora.

Sangra y llora, casi a la vez...

Baja las escaleras medio vivo medio no. Dos cucuruchos de papel higiénico le inflan la nariz, como boxeador de tercer round. No sabe si sangra por el golpe de calor que le ha despertado el cuerpo o por el golpe contra el suelo que le ha despertado la mente. Él baja, sólo baja.

Pisa descalzo, el frío del mármol era casi lo único que lo unía a la tierra. Ve unas sombras de cuclillas que se fusionan en el ángulo muerto de la única luz que emitía el salón. Era rutina, no quería despertar a sus padres, ya muertos. Por fin llega a la cristalera de mamá, abre la puerta con sumo cuidado de no tener el valor suficiente para hacerlo y darse cuenta. Coge el costurero, limpia el costurero, abraza el costurero.

Sangra y llora, casi a la vez...

Da vueltas y piensa, tiene frío. Decide volver, asi que avanza desde el primer rellano. Él sube, sólo sube.
Una vez arriba, se sienta en el primer escalón. Orgulloso de su valentía, saca un pañuelo -usado- que encuentra dentro del costurero y con una media sonrisa describe esta situación. Lo deja a un lado. Revuelve dentro de los frascos llenos de recuerdos. Un botón de papá. Un carrete de hilo de mamá.

Instintivamente, ata el extremo del hilo al botón. Nudo doble. Y casi sin saber lo que está haciendo, deja rodar escaleras abajo el carrete de mamá.

Sangra y llora, casi a la vez...

"Son las 03:42 am y estoy escribiendo ésto porque algo me ha despertado. Ya estoy acostumbrado a estar desvelado antes del amanecer, pero eso no es lo importante ahora. Lo importante es saber qué es lo que me he encontrado. Un carrete vacío en el primer escalón de mi casa. El hilo al que está unido se pierde escaleras arriba y siempre le tuve miedo a lo desconocido - y a la oscuridad-. ¿Qué hago?".

Cambiamos el plano, la linealidad del relato, el final de la historia se difumina en todas las direcciones del espacio, porque cada escalón que sube él (yo) es un nivel en su (mi) subconsciente que debeis subir vosotros.

Piano de fondo.
- ¿Eres tú, inspiración?
Por supuesto que no, iluso.

Sube un escalón.

Su pintalabios de fondo.
- ¿Eres tú, amor?
Por supuesto que no, idiota.

Sube un escalón.

Su bandera de fondo.
- ¿Eres tú, orgullo?
Por supuesto que no, traidor.

Sube un escalón.

Tú de fondo.
- ¿Eres tú?
Por supuesto que...

06 junio 2009

GUITARRA DE MEDIANOCHE...






Guitarra de medianoche….

Seis cuerdas cruzan tu cuerpo
de madera repujada,
seis vírgenes anudadas
entre trastes y tornillos,
que cantarán con mis dedos
esquinas de madrugadas.

Verjas de hierro entreabiertas,
se asoman a las ventanas
escuchando conmovidas
el llanto de tus seis voces.

Tres se quejan llorando,
Las otras tres,… solo cantan.

Cuerpo de mujer valiente,
ciega de luz y de enaguas,
crispada de seda y brillos,
no quieres que llegue el alba.

Verjas de hierro que escuchan
indiscretas tus suspiros,
tres son graves, tres me llaman.

Estremecida la noche….
se durmió sobre la cama,
la luz no quiso escucharla.

Mañana cuando despiertes,
el sol quebrará tus ansias….


Desde Zuhaitz-Ondoan
- azpeitia -
6 de Junio de 2009

16 mayo 2009

¿Luna donde estás que no te encuentro?


En la oscuridad que me envuelve mando miradas perdidas a la lejanía. Te busco pero no te encuentro, te siento pero no te veo. ¿Luna donde te escondes que mí mirada ya no requieres?


Pasan los días y las noches. Le pido a las estrellas que te busquen y te digan que necesito tu presencia. Siento que la oscuridad me rodea y penetra.


Cada noche sucumbo a Morfeo y entre mis pesadillas miro al cielo y te observo, nunca te pierdes ninguno de mis sueños. Lentamente amanece y tu figura se desvanece con los primeros rayos del despiadado sol. Ya sólo me queda esperar a la noche y buscarte entre las estrellas.


Noche tras noche las estrellas me acompañan e iluminan. Pequeños astros misteriosos que me susurran palabras de olvido, caricias de deseo e iluminan una nueva senda que no había visto.


¿Luna donde estás que no te encuentro?


Juego con las estrellas, susurros, suspiros, pequeños mordiscos que me provocan recuerdos que poco a poco intento olvidar. Ida y venida; beso y caricia. Noche tras noche las estrellas me acompañan e iluminan.


Luna, no te busco, ni te espero, ya no te necesito. Quizá por la noche cuando bailes entre las estrellas te dedique una mirada y una tierna sonrisa, una mirada reprochándote tu ausencia y una sonrisa de alegría por haberte vuelto a encontrar.

26 marzo 2009

Incongruencias...

Rebuscando en los deseos, espero lo impredecible y me anticipo a la incertidumbre. Con tres contingentes de fantasías me aferro a la realidad desbocada por la razón que le ampara. Si tan solo volver por el tiempo pudiera, disfrutaría más del momento para saborear más lo perdido y añorar menos lo que hubiera podido. Grandes relaciones pierdo por el camino enjoyado de pretenciosas pretensiones a la espera de ilusionarios que no desilusionen. Rebuscadas las ideas que por la cabeza deambulan, simplificados los sentimientos que de mi corazón explotan. En el sin sentido de este relato las palabras incoherentes forman sentimientos carentes de ningún razonamiento o significado. Gracias por quererme, gracias por haberme querido. En cualquier rincón de la altiplanicie te estaré esperando con un grato recuerdo, el recuerdo de haberte encontrado.