08 junio 2009

"Escaleras"

Aaaah!!. Aaaah!!. Se hunde una nuca en la almohada al mismo tiempo que le cambia el gesto. Suspira. Despierta, ya tristemente acostumbrado a estos amaneceres antes de la salida del astro rey, arquea la mano y repite el juego de adultos que decidió jugar desde niño. Repasa con las yemas ambos lados de la cara, como quien aprieta la mandíbula para sentir el hipnótico vaivén de la sien.

Estira el brazo para intentar alcanzar el reloj, reloj que nunca tuvo porque la idea del tiempo fue algo que hizo de actor secundario en los dos primeros actos de su vida, tormento y soledad. A mitad de camino, se olvida del objetivo principal y a tientas busca el pintalabios de ella. Resbala, le falla la muñeca, desespera, cae, llora.

Sangra y llora, casi a la vez...

Baja las escaleras medio vivo medio no. Dos cucuruchos de papel higiénico le inflan la nariz, como boxeador de tercer round. No sabe si sangra por el golpe de calor que le ha despertado el cuerpo o por el golpe contra el suelo que le ha despertado la mente. Él baja, sólo baja.

Pisa descalzo, el frío del mármol era casi lo único que lo unía a la tierra. Ve unas sombras de cuclillas que se fusionan en el ángulo muerto de la única luz que emitía el salón. Era rutina, no quería despertar a sus padres, ya muertos. Por fin llega a la cristalera de mamá, abre la puerta con sumo cuidado de no tener el valor suficiente para hacerlo y darse cuenta. Coge el costurero, limpia el costurero, abraza el costurero.

Sangra y llora, casi a la vez...

Da vueltas y piensa, tiene frío. Decide volver, asi que avanza desde el primer rellano. Él sube, sólo sube.
Una vez arriba, se sienta en el primer escalón. Orgulloso de su valentía, saca un pañuelo -usado- que encuentra dentro del costurero y con una media sonrisa describe esta situación. Lo deja a un lado. Revuelve dentro de los frascos llenos de recuerdos. Un botón de papá. Un carrete de hilo de mamá.

Instintivamente, ata el extremo del hilo al botón. Nudo doble. Y casi sin saber lo que está haciendo, deja rodar escaleras abajo el carrete de mamá.

Sangra y llora, casi a la vez...

"Son las 03:42 am y estoy escribiendo ésto porque algo me ha despertado. Ya estoy acostumbrado a estar desvelado antes del amanecer, pero eso no es lo importante ahora. Lo importante es saber qué es lo que me he encontrado. Un carrete vacío en el primer escalón de mi casa. El hilo al que está unido se pierde escaleras arriba y siempre le tuve miedo a lo desconocido - y a la oscuridad-. ¿Qué hago?".

Cambiamos el plano, la linealidad del relato, el final de la historia se difumina en todas las direcciones del espacio, porque cada escalón que sube él (yo) es un nivel en su (mi) subconsciente que debeis subir vosotros.

Piano de fondo.
- ¿Eres tú, inspiración?
Por supuesto que no, iluso.

Sube un escalón.

Su pintalabios de fondo.
- ¿Eres tú, amor?
Por supuesto que no, idiota.

Sube un escalón.

Su bandera de fondo.
- ¿Eres tú, orgullo?
Por supuesto que no, traidor.

Sube un escalón.

Tú de fondo.
- ¿Eres tú?
Por supuesto que...

7 comentarios:

febade dijo...

Por supuesto que no.


Me gusta mucho como escribes, eres un escritor diferente, con inteligencia y personal. Eres un punto diferente entre muchos puntos.

Un saludo

"Aquel chico..." dijo...

Gracias Febade, comentarios como ése son los que me hacen seguir escribiendo. Sólo los que escribimos sabemos lo esencial que es el feedback de los lectores.

Gracias.

Sara López dijo...

Un relato diferente e inteligente, como ya han comentado. Me ha gustado mucho la frescura de las palabras y el modo en que cambias de acción rápidamente, sin descripciones extensas ni absurdas.
Aún así, confieso que he tenido que volver a leer el relato para comprender completamente su significado, jeje. Pero no ha sido un tiempo perdido.
Enhorabuena.

Saludos,
Sara.

"Aquel chico..." dijo...

Gracias Sara.
Sobre lo de releer el texto para llegar a comprenderlo, tranquila, yo mismo lo tuve que hacer una vez terminado el relato para ver todas las distintas interpretaciones del mismo.

=)

Anónimo dijo...

Estooo...

Sin palabras, y no porque no tenga o porque el relato no lo valga, sino porque no sé que decir.

Bravo...

"Aquel chico..." dijo...

Anónimo, gracias.

Quiero creer que has captado la idea que le he querido dar a este texto. Me gustaría saber quién eres para así poder compartir contigo alguna idea.

DGP dijo...

Hacia tiempo que no te leía por este rinconcito... un placer como siempre, desde el principio hasta el final.

Los primeros párrafos me han encantado, perfectos para empezar cualquier historia y cautivar al lector. Impresionante, y poco a poco, escalón tras escalón, la historia se hizo más abstracta, más metafórica.

Saludos y por favor sigue cautivándonos con tus textos.